¡Se levanta la aurora! Sorprendida
me encuentra tendido en mi cama,
rendido sobre mis cojines,
como el novel lazarillo
oculto en los confines.
Mis ojos jadeantes reclaman la luz del sol,
mientras el crujir de las ramas
del verde “mango”, tratando están
de paralizar mi dulce soñar.
¡Oigo gotas!; gotas que caen
sobre el viejo tejado de mi casa,
-¡La aurora tiene compañía!
Viene empapada de manantial
y con su suave cantar, me despierta,
con las ganas de empezar.
Es un nuevo amanecer,
una nueva vida para comenzar,
una mañana regada con una suave melodía del manantial
que baja sobre el tejado de mi hogar.
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