jueves, 9 de julio de 2015

EL DESEADO BESO


El deseado beso

 Llegar a los besos de tus labios era para mí como un deseo de llegar a la luna y mecerme ahí en una cuna.

Un anhelo que removía cada partícula de mi cuerpo, esperando la unión perfecta que se daría en ese beso.

Mi corazón sintió un regocijo cuando tus labios y los míos se eclipsaron esa noche, la noche que quise que fuera inmortal, y los minutos una eternidad.

Mis manos acariciaban tu piel, tu mirada clavada en la mía como un dulce aguijón, me elevaba hasta el cielo y alcanzaba el éxtasis de la pasión.

 No recuerdo si hubo luna, si las estrellas aparecieron,
si los minutos corrían, solo recuerdo ese sublime beso
que anestesió mi alma dejando al corazón anonadado.

 El amor me ungió con su más glorioso encanto,
me ciñó de ternura y pintó dentro de mí el paraíso,
el paraíso siempre imaginado con ese deseado beso.

sábado, 25 de agosto de 2012

MAR:

Tu mirada, el alma del océano !Una belleza cual paraíso! Tu sonrisa, esencia de los naranjales !Una ternura, encanto inigualable! Tu rostro, envidia de los ángeles !Qué dulzura incomparable! Tu pelo, hilos finos del sol !Tan suave cual capullo de algodón! Tu voz, meliflua canto de un gorrión !Llena de paz y reaviva mi corazón! Eres la mar de mis ensueños, donde se ahogan mis noches y despiertan mis anhelos. Eres mar_avillosa, te vistes de flores en cada amanecer. De ti fluyen arroyos de mieles, que emborrachan todo mi ser. Quizás mañana ya no te vuelva a ver. Entonces, la distancia ha de secar mi alma, porque de tu fuente ya no he de beber. Ojalá algún día el viento llegara a soplar a mi favor, para que unas gotas de tu dulzura regresara a mi corazón.

lunes, 15 de agosto de 2011

!JOVEN LEVÁNTATE!


Si no encuentras la razón y el sentido a tu vivir,
ven y canta esta canción que alegra el corazón.
Si tú sientes que tus pasos ya no pueden avanzar,
mira el brillo que hay en ti, el amor y la verdad.

Las bellezas que te cubren, tan inmensa como el mar.
Solo anímate a vivir, ya no puedes esperar…

Joven, ¡Levántate! (joven levántate), el tiempo es hoy.
Tu mundo será mejor, si brilla tu corazón,
si luchas por la verdad, cuando gritas libertad. (2)

Aquí están ya nuestras manos, toma y déjate llevar,
es Jesús quien nos sonríe, nuestra fuerza para andar.
Mira el sol y las estrellas que te brindan claridad,
la esperanza de que un día tu conquista triunfará.

Abre brechas en el mundo con tus ansias de volar,
vive, sueña y grita fuerte ya, no puedes esperar…

domingo, 10 de octubre de 2010

"Cuando te miro"

Cuando te miro,
mi corazón se estremece
y frunce sus vetas en tu
sublime amor de madre.

Cuando te miro,
dentro de mí se despierta
una inmensa gana de abrazarte, ¡Admirarte!
Y el deseo de adornarte con bellas palabras
y dejar estelas de besos por tus mejillas.

Cuando te miro, la totalidad de mi ser
siente la suavidad de tu ternura,
esa que solamente una madre puede ofrecer.

Cuando te miro,
siento que me encuentro en ti,
escuchando ese latir tan conocido,
la melodía que me traslada umbral de mi paraje.

Cuando te miro,
digo: "!Te amo! eres el ángel de mi vida…"
y pido a Dios que te bendiga…
!Oh, madre mía! Tú estás en mí y yo en ti…
dos corazones fundido en un solo amor.

"Somos jóvenes"

Somos jóvenes que día tras día
buscamos un nuevo horizonte,
con sacrificio nos apartamos
del vicio del vil placer.
Nos entregamos al estudio,
sin ningún ruido alcanzamos la meta,
y nunca nos cansamos aunque
sin sabores el camino suele aparecer.

Somos jóvenes esperanzados de que
aquel pasado se borre por siempre,
un nuevo camino, una nueva vida
en nuestros corazones están latentes.

De lutos y de muertes ya no
padeceremos como fue el de ayer.
Anhelamos y trabajaremos
por un nuevo amanecer,
hermanados todos construiremos,
esa dicha que todo queremos…

Tio: Celso Cardús (Q.E.P.D)

viernes, 27 de agosto de 2010

¡Ay, morada mía!

¡Ay, morada mía! ¿Por qué me cierras
tus puertas y ventanas?
¿Acaso ya no reconoces a tu hijo amado?
¡Ya no recuerdas el día que nos conocimos!
Aquél día llenaste de luz mi mirada
y me dejaste llorar de alegría.

Me encontraba empapado de una espumosa tela,
cuyos hilos habían sido tejidos con amor.
¡Cómo olvidarme de aquél rostro femenino!
Revestido estaba de una sublime
sonrisa cubierta de sudor.

¿Recuerdas aquella briza con
la que acariciabas mi piel de seda?
¡Tus noches estrelladas que velaban mis sueños!
Ellas me vieron nacer y crecer,
tendido junto a mi almohada fiel,
en la cuna de los que me brindaban su querer.

¿Recuerdas nuestra infancia?
Éramos como dos gaviotas volando
libres e inocente
tras la luz del sol naciente.
Mientras mi mirada se iba perdiendo
angustiada hacia tu cielo azul,
tus nubes blancas con mis manos jugueteaban.

Ahora, morada mía ¿Qué hay de ti ahora?
Tu cielo está teñido de grises desechos,
tus aires dejan sombras en mi lecho y
la inocencia de tu hijo amado
se ha marchado hacia la tumba de los desesperados.

¡Ay, morada mía! Un castillo fuiste para mí,
ahora una ruina desnuda rellenada
con estruendos ruidos
y gritos que claman con frenesí.

¿Dónde está tu amor primero?
¡Las citas de aquellas noches de luna llena!
Ahora están en las puertas del olvido,
el vil placer sonríe y tiene a tus hijos rendidos
en la calle de los pre- homínidos.

¡Ay, morada mía! El día se va derritiendo
y lentamente la tarde se va consolidando,
con un suave silencio hacia un horizonte lejano.
¡Déjame entrar! ¡Abre tus puertas y ventanas!
Juntos esperaremos la noche,
quizás con muchas estrellas, quizás sin ellas.

martes, 17 de agosto de 2010

!Un nuevo día!

¡Se levanta la aurora! Sorprendida
me encuentra tendido en mi cama,
rendido sobre mis cojines,
como el novel lazarillo
oculto en los confines.

Mis ojos jadeantes reclaman la luz del sol,
mientras el crujir de las ramas
del verde “mango”, tratando están
de paralizar mi dulce soñar.

¡Oigo gotas!; gotas que caen
sobre el viejo tejado de mi casa,
-¡La aurora tiene compañía!
Viene empapada de manantial
y con su suave cantar, me despierta,
con las ganas de empezar.

Es un nuevo amanecer,
una nueva vida para comenzar,
una mañana regada con una suave melodía del manantial
que baja sobre el tejado de mi hogar.