Cuando te miro,
mi corazón se estremece
y frunce sus vetas en tu
sublime amor de madre.
Cuando te miro,
dentro de mí se despierta
una inmensa gana de abrazarte, ¡Admirarte!
Y el deseo de adornarte con bellas palabras
y dejar estelas de besos por tus mejillas.
Cuando te miro, la totalidad de mi ser
siente la suavidad de tu ternura,
esa que solamente una madre puede ofrecer.
Cuando te miro,
siento que me encuentro en ti,
escuchando ese latir tan conocido,
la melodía que me traslada umbral de mi paraje.
Cuando te miro,
digo: "!Te amo! eres el ángel de mi vida…"
y pido a Dios que te bendiga…
!Oh, madre mía! Tú estás en mí y yo en ti…
dos corazones fundido en un solo amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario