lunes, 5 de julio de 2010

POESÍA A LA FLOR

Cuando me asomo a la ventana,
tu ternura llena de vida mi mirada.
Cuando camino por las calles,
contemplo tu belleza inconmensurable.

En los lugares más sagrado y en los más profano,
tú, flor mía, marcas la diferencia con tu encanto.

En ti, querida, se funde el Amor, el Creador,
la mirada de aquél joven enamorado,
la sonrisa de aquella madre,
madre por vez primera,
el sudor y el cansancio
de aquél padre, minero, albañil, carpintero...,
la soledad del anciano y
de aquél niño sin hogar,
la entrega incondicional de la abuelita.

Se esconde en ti, humilde flor,
el hambre y el frío de aquel joven
que espera una mano amiga en medio de la calle,
en medio de la nada,
y la travesura de aquel pequeño
que cuando daba los primeros pasos.

Tú, bella flor,
guardas en silencio el rencor de aquellos
que no supieron comprender y
perdonar un error.
Exhalas el gozo de aquellos,
hombres y mujeres, que amaron hasta el final.

Tú, amiga flor, guardas en secreto
la mirada tierna y la sonrisa encantadora
de aquella muchacha que enamoró mi corazón.

Tú, reflejo del Hombre,
de aquél manso y limpio de corazón,
tus pétalos es su paz y tu fragancia su amor.

¡Oh bella, eres creatura de la ternura de Dios!
Yo te cuido, tú me amas.
Yo te doy agua, tú me brinda tu ternura.
Yo echo estiércol a tus raíces,
mas tú donas tu belleza a mi vida.
Yo podo tus ramas, mas tú me exhalas
tu fragancia primaveral.

1 comentario:

  1. Soy Liz... Que bello, me encantó... Esa flor aun sin haberla visto me da vida, y es que tiene vida en tus palabras!

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